sábado, 15 de diciembre de 2012

VOLVER AL DESVÁN





Hoy he amanecido con miedo.  
-¿De qué?- me preguntó la nana Melda. 
-De lo que no he hecho, de lo que no quiero hacer, Nana- le he dicho.
-Tú sabes…No, no lo sabes, o te haces la desentendida cuando te pido que lo hagas en mi lugar. Hay que subir al desván, a la torreta que mi madre llamaba desván y que de niña tanto me gustó y ahora me aterra. Ahí encontraré lo que quise perder cuando era niña, cuando la Nena dependía de mis cuidados y yo era tan incapaz de protegerla de eso que tanto la dañaba. 
-Me cuentas que nos mudaremos Melda ¿Por qué tengo que dejar esta casa? ¡dime! ¿Te parece que hay justicia?, si mi abuela dijo que esta casa era mía, -no cuando lo dijo, claro-, cuando ella muriera-.  Ya murió ¿qué no?
 Loca no estoy, eso es seguro, tal vez desorientada; indudable, pero loca no.  Loca la Nena. Cuando se dio  cuenta que lo perdía todo. Ya había perdido lo más, que al fin era lo menos, y luego perdió la poco que le quedaba, que era lo más y tardó en dar cuenta.
-...tengo miedo de volver al desván.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

FUERA DE LA RED

Querido M...
      Por fin me atrevo a escribirte una carta que enviaré por correo postal . Como no la esperas sé que te inquietará y tal vez la abrirás a escondidas porque es evidencia de nuestro secreto. ¡Me gustaría ver tu cara en ese momento!

Hacerlo en papel, siendo tan vieja costumbre, me parece novedosa. Espero que esto no destruya esta relación intangible que se alimenta de imágenes y ausencia.
Si nos viéramos ¿Sería un desengaño?... ¡quién lo puede saber!  Pase lo que pase prefiero curarme de esta lejanía. Tal vez temas, como yo, que el vernos sea tan terrenal que lo abominemos como ajeno.
     Eres deseo que me obsesiona, que me hace quererte tanto y de tal modo que ya no soy la que he sido. Tengo ganas de tus manos en mi cuerpo, de ti obediente a lo que dicte el deseo. Cuando leo tus mail's pierdo la cordura, me siento envuelta en una vehemencia desconocida imaginando que hacemos lo que escribes y sabemos prohibido.
Te pido que seamos algo más que mensajes virtuales aunque, te confieso,  tampoco quisiera un hombre junto al que me vea cuidando los domingos... o los perros... o la tibia conformidad de no estar sola.
Deseo que seamos carne, no retórica; vivir sin limites nuestra pasión y juntos iluminar la noche. Basta de este afecto en las virtuales sombras, de este juego clandestino.  Una parte de mí desea que ella se entere de nosotros y de nuestro amor mal mantenido para que te pregunte quien soy y porqué dices amarme; que te cuestione de dónde sale este sentimiento si nunca nos hemos visto. ¿Cómo le explicarás que este amor intangible es más fuerte que todas las realidades a su lado?
Si no quieres ser más que letras, me despido. No más a nuestros encuentros en el ciberespacio… ni en ningún otro. Bórrame de tu lista de contactos porque aparte de lo virtual, nada tenemos. Pero si aceptas, tal vez una noche es suficiente para saber si lo nuestro es verdad o sólo un espejismo contundente fabricado con palabras.

Tuya…cuando estés fuera de la red.

                                            C

POR LA NADA COMIDOS




No todo es gris en una tumba:
hay color de flores y perfume.
Las lágrimas saladas son a veces dulces
y eso es bueno para los que se quedan.

¿Dónde podríamos llorarnos con más libertad
que en los entierros?

Frágil es la paz, se desvanece ante cada nueva muerte.
Transitamos entre ausencia y ausencia
viviendo hacia la muerte, muriendo hacia el recuerdo


Dicen que los vivos andamos como muertos
y que los muertos son vivos eternos.
Eso dicen. De los segundos no estoy segura.

Los primeros aquí estamos. Avergonzados
-y a veces dichosos- de estar frente a ellos
que se han convertido en nada.
Por la nada comidos, comidos por la muerte.

Los que vivimos


arrastramos este destino de existir



queriendo olvidar en lo posible


La vida nos impele a seguir vivos,
mientras rogamos a la muerte olvido,
nada más podemos hacer,
sólo eso.

viernes, 5 de octubre de 2012

UNA TONTA HISTORIA DE AMOR



UNA TONTA HISTORIA DE AMOR


Me has descubierto. La foto de la mujer con un chaleco de colores soy yo. Es de cuando filmé la película "Letras al viento". ¿La viste?¿la recuerdas?

Esa que trata de una mujer española que, abandonada, intenta rehacer su vida de forma correcta, por lo que va de antro a centro nocturno, a café, a antro... intentando encontrar el sentido de su existencia. A todas partes lleva su chaleco de colores que le tejió su madre. Ella no sabe -el narrador sí- que pronto vendrá un hombre verdadero, no los simulacros que ha conocido. En esa toma, la de la foto que tienes en la mano, es cuando el director dice: "Azul, mira hacia el frente con una expresión de: 'el futuro trae algo fantástico' " la locación es un café sin nombre, -sutil mensaje de que no hay nada irrelevante- y que ella es una ave fénix que resurgirá de las cenizas.

En las primeras escenas vemos a sus hermanos que, envidiando su hermoso chaleco, intentan deshacerse de ella vendiéndola a una caravana de nigromantes, luego, aprovechando un descuido del astuto, mágico y fiero guardián, Azul escapa a París escondida en un canasto de papas. Ahí pasaba las horas escribiendo. Narraba su peregrinar, su hambre de comida y de amor. Su vida toda, en pedacitos de papel que abandonaba y, arrastrados por el viento, iban a dar a las calles altas del Sacré Coeur.  Ahí un mesero amante de las buenas letras los fue coleccionando y en las horas que robó al sueño, armó el rompecabezas literario, descubriendo así la hermosa historia. Nada tonto el Marcel, (así se llamaba el mesero) vendió el texto a una elegante pero desconocida agencia, la publicaron y a la semana y media se convirtió en bestseller.

Los críticos no creyeron que un humilde mesero fuera el autor de tan digna obra, así que los miembros de la Academia Literaria de París lo torturaron con un suplicio espantoso, tan opresivo, que a los treinta y ocho minutos de iniciado soltó la lengua y reconoció su plagio. La reconocida institución contrató a un detective, el famoso agente Cluchó, para que detectara el paradero del autor -o autora- ardua tarea, ya que al no tener casa, ni nadita de nada, la pobre Azul vagaba por las calles más turísticas de París.

Cuando al fin la encontraron, la interrogaron y se comprobó -a su pesar- por el infalible método de las huellas dactilares, que era ella la autora de los hermosos papeles, se volvió más o menos famosa, porque la fama dura un suspiro, pero ese instante fue suficiente para que un escritor italiano, que veía las noticias por la red, la atrapara y se enamorara de ella. ¿Encontró Azul el amor? -quizá te preguntes- Sí. Una película romántica no puede pasar por alto un final feliz, con beso, abrazo y como fondo, una nube color de algodón de azúcar enmarcando a los amantes.
Tutti perfecto y al final la palabra 'FIN'.

Me has descubierto.


1 Octubre 2012

domingo, 23 de septiembre de 2012

OTOÑO


                                                                           poema de Rainer Maria Rilke 

Caen las hojas, caen desde lejos, 
como muriendo en parques de los cielos, 
caen con ademán de negación. 

Y cae en las noches la pesada tierra, 
desde los astros a la soledad.

Todos caemos. 
Esa mano cae. 
Y mira a los demás: igual en todos. 
Pero hay Alguien que acoge esta caída, 
con suavidad inmensa entre sus manos.

                                                 

jueves, 20 de septiembre de 2012

"LOS GOLFOS"




Mi barrio tenía una pandilla. Se llamaban 'Los Golfos'. Jóvenes-casi niños- que eran enemigos a muerte de la pandilla de los jóvenes del barrio del Coecillo. Yo era una niña, más que ellos, y ya escuchaba de picados, de encontronazos de sangre y muerte. No era raro ver difuntos tendidos en las salas de las casas, abiertas de parar en par sus puertas, para que todos los vecinos acudieran al duelo.

Ahí pasó mi infancia.

Nuestra casa estaba orientada hacia la estación del ferrocarril,  y entre esta y mi mundo había un parque que no merecía ese nombre, porque no había verde, flores o juegos. Era un lugar polvoriento, lleno de basura, guarida de uno de los dos marihuanos de mi ciudad, (el otro la tenía en el parque Hidalgo). También había terrenos baldíos, bodegas y dos calles empedradas.


Cada año llegaban los gitanos y hacía su campamento en la esquina de enfrente. Los adultos nos asustaban al contarnos cosas horribles de ellos: "...se roban a los niños, los venden y a veces se los comen". Nunca tuve el valor  de desobedecer a mis padres para ir a visitarlos, aunque moría de ganas porque  me leyeran la mano, porque podía más mi miedo al imaginar uno de mis dedos en un taco.


A pesar de la mala fama de la pandilla de mi barrio, yo no les tenía miedo, eran compañeros de juego de mis  hermanos y e
n contra de mi familia no había de parte de los Golfos de San Miguel resentimientos ni guerra.


Ahora adulta quisiera volver a estar en ese lugar en las orilla sur de mi ciudad, volver a vivir en el barrio, que de nuevo fuera guarida de marihuanos y gitanos y, que al escuchar el silbato del tren y el grito de ¡Gol! de los Golfos en la portería de mis hermanos, volver a dormir tranquila.



viernes, 7 de septiembre de 2012

POR FORTUNA



 
Todo sucedió después de que me dio el plato, la taza y la cucharita. Los deposité con suavidad en la alfombra declinando su orden de servirle un café. ¿Quién se creía que era para mandarme? Que se encuentre otra. No sería una sirvienta para él. ¿Cómo se atrevió a decirme cuando me entregaba el terno?: “mujer cuántas quisieran ser tú. Te sacaste la lotería conmigo”.

Pensé sólo un instante, no merecían más sus palabras. Fui al armario del vestíbulo, ahí guarda su equipo de pesca y las armas. Tomé una pistola pequeñita, la que me mostró el día que lo conocí. Regresé con ella a la sala y sólo le di tiempo para verme accionar el gatillo.

Al darme la vuelta, di un delicado puntapié a la taza, que rodó sin hacer casi ruido. 'No me gustan los juegos de azar'- le dije a su cuerpo ya sin vida- 'porque a veces se puede ganar'.