- El trencito de Santiago a Parral al sur de Chile es un metrónomo que hace tac-tac tac-tac- cada vez que pasa sobre unos "durmientes" que inventó una ingeniera de Villa Baviera, luego que la exclaustraron de una de las celdas de abusos en la que la sometieron los temibles SS de la Wermacht pinochetista. Esta pobrecita curó su encierro en el que vivió desde el Día del Golpe estudiando la manera de amalgamar un aserrín olástico con propiedades inéditas, ... aún para los ingenieros de la NASA que ya están viendo la manera de utilizarlos en sus viajes al futuro Yo tuve la oportunidad de platicar con ella en uno de sus viajes y desde el fondo de su ex-torturado ser me explicó que estos artificios diseñados por ella sirven con el trencito en funcionamiento como partituras para los viajeros de un mundo nuevo en el que ya no hay dictadores. El trencito más que quedar como dato para los ojos, se "oye". Su diseño lo hace ser rítmico, suave y paisajístico pero con pautas sonoras.
domingo, 6 de febrero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
DESDE EL OMBLIGO DE LA LUNA.
Te llamo, quiero amarte,
no pretextes en el dolor
tu ausencia.
Quiero quererte,
colarme por las grietas
de tu vida derribada.
Ámame
Somos distancia:
Tú, sombra en el este,
yo, eco en el ombligo de la luna
Nada
martes, 25 de enero de 2011
PERSEVERANTE MÚSICA
Quise pactar con dios o con quien mande
verte solo una vez
para ponerle rostro a un día,
a una caricia, incluso a un adiós.
a una caricia, incluso a un adiós.
No tengo señas ni una tarjeta,
una foto o un flor en las páginas de un libro.
Fuiste lejanía que me hirió como un abismo
en cuyo fondo se erizaban piedras de cantos agudos.
en cuyo fondo se erizaban piedras de cantos agudos.
Amor y muerte simultáneos:
amor porque saberte me dio la fuerza de alzarme del olvido.
Primero te quise amigo, luego me quise colgar de ti como rescate.
Pero no pasó de ser un deseo de tu presencia,
porque nunca llegaste.
porque nunca llegaste.
Muerte porque eras arenas movedizas,
y tus cartas peligro solamente,
Fuiste en verdad una serie de lentas despedidas.
Yo que me había inventado un amor como el Titanic,
supe luego que estaba destinado igual al hundimiento,
con todo y su perseverante música.
Ahora sigo esperando para mi bien ( o para mi mal) olvidarte
aunque deseo obstinada verte una sola vez …
sólo un instante.
sólo un instante.
jueves, 30 de diciembre de 2010
EN EL BORDE
Se sabía al borde de la locura
si fallaba el control
vendría una disolución total
vendría una disolución total
se desgarraba
gritaba
destruía
destruía
Más temprano que tarde
volvería la paz
no la real pero algo parecido
y con ella el arrepentimiento
volvería la paz
no la real pero algo parecido
y con ella el arrepentimiento
Quiere salir de esta vida en escarpe
cansada de un pasado que no pasa
de un futuro que no promete
de un presente que se va
2006
Tres Sonetos votivos de Tomás Segovia
Tres sonetos votivos
I
Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;
si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;
si quiero que conmigo, enloquecida,
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:
es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas
II
¿Qué sabes tú, qué sabes tú apartada
injustamente en tu cruel pureza;
tú sin vicio, sin culpa, sin bajeza,
y sólo yo lascivo y sin coartada?
injustamente en tu cruel pureza;
tú sin vicio, sin culpa, sin bajeza,
y sólo yo lascivo y sin coartada?
Rompe ya esa inocencia enmascarada,
no dejes que en mí solo el mal escueza;
que responda a la vez de mi flaqueza
y de que tú seas hembra y encarnada;
no dejes que en mí solo el mal escueza;
que responda a la vez de mi flaqueza
y de que tú seas hembra y encarnada;
que tengas tetas para ser mordidas,
lengua que dar y nalgas para asidas
y un sexo que violar entre las piernas.
lengua que dar y nalgas para asidas
y un sexo que violar entre las piernas.
No hay más minas del Bien que las cavernas
del Mal profundas; y comprende, amada,
que o te acuestas conmigo o no eres nada.
del Mal profundas; y comprende, amada,
que o te acuestas conmigo o no eres nada.
V
Toda una noche para mí tenerte
sumisa a mi violencia y mi ternura;
toda una larga noche sin premura,
sin nada que nos turbe o nos alerte.
sumisa a mi violencia y mi ternura;
toda una larga noche sin premura,
sin nada que nos turbe o nos alerte.
Para vencerte y vencerte y vencerte,
y para entrar a saco sin mesura
en los tesoros de tu carne pura,
hasta dejártela feliz e inerte.
y para entrar a saco sin mesura
en los tesoros de tu carne pura,
hasta dejártela feliz e inerte.
Y al fin mirar con límpida mirada
tu cuerpo altivo junto a mí dormido
de grandes rosas malvas florecido,
y tu sonrisa dulce y fatigada,
tu cuerpo altivo junto a mí dormido
de grandes rosas malvas florecido,
y tu sonrisa dulce y fatigada,
cuando ya mis caricias no te quemen,
mujer ahíta de placer y semen.
mujer ahíta de placer y semen.
martes, 7 de diciembre de 2010
TARDE DE ESPERA, CAFE Y LIBROS.
...el café sabe a hierba....picante, recién cortada.La tarde de verano, no quiere morir. La luna, la que de niña creí que salía sólo de noche, está en creciente y son las seis. ¿Qué le pasa al mundo que parece del revés? Hay tres personas en el café esta tarde: un hombre que no sé si espera o sólo encontró este rincón agradable sin nada que esperar; y una pareja ¿amigos o novios? Juntas sus cabezas leen un libro que imagino de amor, ¡no! ...ahora veo el título, se titula "Hitler" quizá es una tarea escolar y el horror se convertirá en una ficha bibliográfica. En fin son las seis, la tarde alunada huele a café, a tarea escolar y a esperanza. Como siempre no pertenezco a nada ni a nadie, excepto a mí. Sola como tantas veces…. Hago tiempo y me vivo en la espera que me permite comprobar qué cierta es la relatividad del tiempo: todo está en ralentí, la luna, la tarde, el mundo…hasta la melodía en el altavoz suena con un ritmo diferente,...a ralentí. También las emociones se aletargan en esta tarde sin fin y las sombras se alargan, a diferencia de este octubre que avanza irrevocable.
...ME CUIDABA UN LEÓN
Para Paulina, ella sabe por qué…
Hace años sufrí del amor un desengaño y, por demasiado tiempo, me sumergí en sucesivos escenarios de ira, deseos de morir, inconsciencia y dolor. El hombre que amaba me desgarró la vida y como venganza me condené a la soledad.
Finalmente anhelé que esto terminara y, harta de dañarme, desperté un día decidida a descorrer el velo que me impedía vivir.
Primero ensayé, con muecas, a remedar la risa y luego aprendí con franqueza sonreír. Puede ver lo verde que eran los árboles, que la mañana era una promesa -como siempre- y las noches fiesta y descanso como es obvio, pero hasta ese día lo supe. Por eso me animé a aceptar tu cita e ir a conocerte bajo el “Arco de la calzada" de León.
Te esperé una hora bajo las letras plateadas de uno de los pilares mientras me aturdía un tráfico indiferente y a mi lado pasaban unas niñas con uniformes abrillantados por el uso; luego vi a un joven de cabeza a rape con un tatuaje en el brazo que no pude descifrar; en la esquina un anciano tocaba el organillo, en tanto un hombre en una banca fumaba un puro corriente, que con su olor, enervaba la tarde.
Pasaron dos horas y te seguía esperando, pero ahora en la banqueta de enfrente, recargada en una reja que en otro tiempo fue roja. No sé por qué su desvaído color provocó en mí un sentimiento de gran desolación, tanto que temblé de cuerpo entero con los ojos cerrados y, por un instante, me arrepentí de estar ahí.
Perseveré en aguardarte pero después de tres horas pensé que nunca llegarías, aunque anocheciera y volviera a amanecer. Los pájaros de la calzada iniciaron el ritual del sueño, la luz dorada de la tarde encendió las apagadas de neón, sopló una brisa que pastoreaba hojas y papeles mientras una música alegre se oyó en un callejón.
Fue entonces que vi a aquel hombre recargado en el muro de Arcadia, abrazaba un portafolios y algo parecía esperar, en su cara se barruntaban nubes de exilio y vio, sin ver realmente, un mapa de las rutas del camión.
Salió la luna y arreció el viento de Enero, la gente ya no caminaba, corría; yo cansada de tu demora sólo quería dormir. Pero quise creerte y para dar tiempo al tiempo fui a comprar un café que bebí con deliberada mesura para justificar una prórroga en la espera de ti.
Regresé a la que ya era mi ventana con su reja: mi rincón. Entonces de una casa salió una anciana que me ofreció una silla y pude descansar. Arriba del Arco, el León enseñoreaba vigilando su ciudad, llegó la noche y en lo oscuro cintilaban las estrellas mientras la luna menguaba sin cesar.
Terminando mi café el hombre de Arcadia dejando su muro caminó hacia mí, con un simulacro de sonrisa me preguntó por la terminal de los camiones, como entendí que era una pregunta sin sentido sólo le respondí por platicar.
A esas horas ya éramos dos parados en la espera: le pregunté la hora y me señaló a un pájaro dormido; le ofrecí mi silla pero no la aceptó; le pregunté su oficio…me platicó su vida; él por el mío...¿que podría contestar?
Si acaso en ese lapso llegaste o no lo hiciste, no me di cuenta ni importó, porque una nueva vida me rodeaba y supe que mi cita no era contigo, era con la música, la luna, los pájaros, el arco y su poema... la ciudad.
Tú ahora ni nunca has existido, al otro hombre solamente lo soñé, cuando aquella tarde de Enero me quedé dormida mientras, desde arriba del arco, me cuidaba un León.
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María Elena Gómez
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